En el ámbito de la Formación Profesional (FP), Alemania es un país idolatrado. Basta como ejemplo dos informaciones recientes en este diario: “En Alemania para ser profesor de FP te piden 10 años de experiencia” y “En Alemania cuando admiten a tu hija en un centro de FP descorchas champán». Sin embargo, España, oficialmente, no quiere la FP alemana.

No buscamos la FP de Alemania. Queremos una FP que nos sirva para una realidad diferente, la española, donde el tamaño de las empresas es muy diferente”. Así lo ha afirmado este jueves la secretaria general de FP del Ministerio de Educación y FP, Clara Sanz, en una jornada organizada por la Fundación Bertelsmann en Madrid sobre los retos de la FP dual.

Efectivamente, España no es Alemania. Según, la última estadística del Ministerio de Industria y Turismo, el número total de empresas en España es de 2.942.084, de las cuales, un 99% son pymes -pequeñas (de 10 a 49 empleados) y medianas (de 50 a 249 empleados)- y microempresas, con menos de 10 empleados.

Haciendo referencia a la realidad económica española, Sanz ha destacado que la revolución que ha vivido en los últimos años la FP -cuyo alumnado ha crecido un 32,6% en los últimos cinco años- ha conseguido que hasta la Comisión Europea “coloque a España como ejemplo”. “Si esto fuera el concurso de Eurovisión, estaríamos ganando”, ha bromeado.

La responsable ministerial ha asegurado que, una vez aprobada la legislación específica, en 2022, el actual reto de la FP es la total conversión al formato dual, un modelo que combina formación y empleo con el que se consigue un salario hasta un 28% superior al de la FP tradicional, según un estudio elaborado el año pasado por el Observatorio Social de la Fundación ‘la Caixa’.